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viernes, 28 de agosto de 2020

ASUNTOS MAYORES 21: Una invitación a la Esperanza


En esta emisión de ASUNTOS MAYORES podcast, una invitación a la Esperanza, canción de Piero, con motivo del asomo en el horizonte de al menos un control mediante una vacuna contra la COVID-19. Además, una veeduría ciudadana a unos viejos en Bogotá en su esfuerzo o rebusque para sobrevivir en la calle.

Igualmente, compartimos otra radio historia de una mujer ya mayor, víctima del conflicto armado colombiano. Los episodios anteriores de este podcast, puede usted escucharlos en el portal del elobservador.co Pestaña: AM PODCAST. Gracias por compartir nuestro trabajo. Hasta pronto.



domingo, 2 de agosto de 2020

Te invitamos a escuchar la emisión número 20 de Asuntos Mayores podcast


Esta vez, con la feliz noticia de que la Cámara de Representantes de Colombia, aprobó la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las personas mayores. También, la radio historia de Francisco Antonio Flórez, un santandereano víctima del desplazamiento desde la edad de 8 años, el que continúa moviéndose de pueblo EN PUEBLO por su condición de líder social. PERO A VECES QUIERE PARAR. Si consideras que este trabajo debe ser compartido, te agradecemos si lo haces entre tus conocidos y allegados. Cuídate, quédate en casa. El asunto va en serio. 


domingo, 12 de julio de 2020

Asuntos Mayores Podcast 19: “Los abrazos prohibidos”


Presentamos el tema 'Los abrazos prohibidos' producción de Vetusta Morla, en homenaje a los héroes y heroínas durante esta época. La radio historia “¿Y yo a quién perdono si su caso aún está impune?”, el caso de Cecilia Mendoza de Umaña, “Chely”, la madre de Eduardo Umaña Mendoza, abogado asesinado en Bogotá en abril de 1998. Además, tres personas mayores del Hogar del Anciano Rogelio Arango de Bello, nos leen parte de la correspondencia que les ha llegado de sus familiares estos tiempos de retiro.

domingo, 5 de julio de 2020

Escucha la emisión 18 Asuntos Mayores podcast


Esta vez, la radio historia de don Emilio Betancourt, un mayor que fue perseguido por varios actores del conflicto armado colombiano. También, la talentosa práctica de un par de animadoras culturales en un hogar geriátrico cerca a Zipaquirá; y de otro lado, la experiencia de la gerontóloga de la Secretaría del Adulto Mayor de Bello. Agradecemos si lo comparte con sus allegados. 

domingo, 28 de junio de 2020

Escucha Asuntos Mayores Podcast # 17

En esta emisión presentamos la radio historia de Blanca Nieves, víctima del conflicto armado colombiano. 
Una carta de una nieta a su abuela en confinamiento. Quiere verla.
Y en sección Efemérides, Carlos Gardel le enseña a Carlos Gardel el camino al triunfo. 

domingo, 7 de junio de 2020

Asuntos Mayores 14 “La Rebelión de las canas II”

Una coproducción de la Corporación Asuntos Mayores y el periódico EL OBSERVADOR de Sabana Centro.
En esta edición presentamos un poema producido por Kyara Di luna, escuchamos al tono de una guitarra española al cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy con el tema: “Quédate en casa, no insistas tanto, mañana al fin podremos abrazarnos”.

Compartimos una nota informativa de HelpAge International titulada: Personas mayores migrantes están más propensas al contagio del COVID-19.

Escuchamos los puntos de vista de Florence Thomas, Jorge Alí Triana, Humberto de la Calle, Pedro Gómez y Jorge Robledo sobre su inconformidad, con la cada vez más prolongada medida del gobierno nacional, que obliga a las personas mayores de 70 a permanecer en casa con motivo del Nuevo Coronavirus.

Luego el médico geriatra colombiano, Robinson Cuadros Cuadros, nos hablará sobre ¿Por qué es importante que los mayores nos quedemos en casa? Y comenta un estudio reciente, acerca de por qué los súper centenarios, personas que tienen más de 110 años, tienden a tener un mejor sistema inmune.
Seguidamente, escuchamos desde Bello Antioquia a la gerontóloga Natalia Burgos y cerramos con la participación desde Cajicá, Cundinamarca, de Deyanira Jiménez Aza, que mira pasar poéticamente esta temporada de retiro desde el balcón de su residencia.


domingo, 24 de mayo de 2020

ASUNTOS MAYORES 12 la “Rebelión de las canas I”


En este nuevo capítulo titulado la “Rebelión de las canas I”, nos hacemos eco de las opiniones a favor y en contra del confinamiento de los mayores de setenta años, a casusa de la pandemia por el nuevo coronavirus.
Nos acompañan hoy desde Bogotá, la señora Rosalba Rodríguez; Juan Carlos Jaramillo (Bogotá); escuchamos el tema “AVES ENJAULADAS” en la voz de la cantautora española Rozalén.
Conoceremos la invitación de la ONU a preocuparnos por las personas mayores en cuarentena. Así como, la participación del escritor colombiano Gustavo Álvarez Gardeazábal, con su recientemente inaugurada Crónica de un enchuspado.
Luego en la voz del recordado Joan Manuel Serrat el tema: “Aquellas pequeñas cosas en cuarentena” por el coronavirus.
En nuestra sección Eslabones de memoria en tiempo de retiro una dramatización con la colaboradora Ana Lucía Mendoza. Y desde Medellín, María Isabel Pérez, nos habla sobre ciudades amigables con el adulto mayor.
Roy Salas Adán EL OBSERVADOR

domingo, 17 de mayo de 2020

Escuche aquí el Podcast Asuntos Mayores #11

Escuche acá el episodio número 11 del podcast Asuntos Mayores de este sábado 16 de mayo de 2020. Una coproducción de la Corporación Asuntos Mayores y EL OBSERVADOR.

 En este programa escuchamos a José Antonio, de 71 años y Luis, su estupendo guitarrista interpretando el sentido tema El Abuelo. También el mensaje del Secretario General de la ONU , António Gutérres, quien lanzó una iniciativa para defender los derechos de los ancianos.

Presentamos una dramatización de conflictos testimoniales en tiempo de cuarentena. Igualmente, el cantautor español, Joaquín Sabina, nos regala una invitación a la lectura.
Contamos con las participaciones de los colaboradores: María de la O. Rodríguez Toro desde Bogotá; Nhora Hincapié, desde el municipio de El Peñol en Antioquia; MARÍA ISABEL PÉREZ, desde Medellín y Juan Carlos Jaramillo desde Bogotá.

sábado, 9 de mayo de 2020

Así me siento mejor


 MIS HIJOS ME TRAJERON A PASAR ESTE TIEMPO DE CUARENTENA,  
a este lugar sin paredes, sin luz, sin piso, solo con techos y ventanas,
a ningún sitio, dizque porque era el mejor cerco para cuidarse los ancianos,
como los que son llevados a un santuario en espera de un milagro.
   No obstante, todo el día lo desando con euforia de aquí para allá en dos zancadas, de a poco, repasando lo que me falta por vagar hasta perderme.   
   Por las noches de luminosidad microscópica
                         (enigmático, tal vez explicable)
me dedico a excluir las lunas que tienen los planetas del universo sin estrellas,
unas veces. Otras, a calcular los vacíos de las estrellas fugaces que tienen planetas sin satélites. Y así me siento mejor, sin ocupación, sin mejoría, sin que los médicos ni mis hijos se enteren nunca.

   Ambos, forzarían de nuevo mi reingreso, y de nuevo impedirán mi salida después de la pandemia.

Lo que me digo de él



     UNA NOCHE MONÓTONA, FRÍA, DE LUNA ROJA, de ´tormenta´, ya viejo, recuerdas tu niñez junto a tu padre nonagenario, encerrado como en un mausoleo, digamos, por confinamiento. Decides contarla con ojos de tercera persona, trechos en prosa trechos en poesía. Atajas tus deseos. Valoras que es mejor narrarla en primera voz antes de que la imagen se desvanezca en la isla de la memoria.    
   Sentado en el comedor de tu casa en La Sabana de Bogotá piensas en no sé por dónde empezar. Buscas una servilleta de papel, vas a dar donde no hay nada, solo el zumbo del mosquito, el relajante plop plop de las burbujas en la pecera. Alzas los ojos, memorizas, organizas, te explicas lo que percibes, sientes, miras a la gata que se sube a la silla. Cuentas los imanes de la nevera, los sumas a los dedos de tus manos. Encuentras que podrías llenar páginas y páginas de una lírica ansiosa, para decir en vaharadas que, junto con tu madre que te albergó en su vientre siete meses y medio como cosa bajada de lo alto, te proveyó un corazón y los genes de la calvicie. Te parió en casa en Medellín, a cuatro cuadras de la carrera 45 del barrio Manrique, bautizada Avenida Carlos Gardel. Te dio leche de sus pechos para conseguirte piernas fuertes. Brazos largos. Dientes duros. Baja estatura. Ojos para mirar al cielo y asegurar que no estamos solos en el cosmos, él también te procuró vida.
   Y aunque no pudo recibirte con sus manos agrietadas de albañil en una cementera en 1953 cuando naciste, te bañó, colocó compresas con vinagre en tus magulladas. Te enseñó a dar los primeros pasos en un rancho con pisos de barro, techos con hojas onduladas, sin acceso a servicios básicos, hasta puso una mota de algodón esterilizado en la herida que dejó la extracción de una muela para que la mordieras, la mordiste y frenó el sangrado una madrugada en Bello en medio de un torrencial aguacero. ¡Hubieras visto!
   Más crecidito te contó historias de la violencia que resistió en su juventud en su natal Frontino, que lo llevó a finales de los cuarenta a Medellín. Te enseñó su fe, a jugar ajedrez, a montar en su bicicleta hechiza, mitad Raleigh Antigua, mitad con latas, hierros.  
    Nunca pudiste aprenderle a silbar. Lo envidiabas. Lo intentaste veces y veces, y aun lo intentas, sin cubrebocas: meñiques en la boca, lengua hacia adelante o retraída. Solamente un soplo, débil: ¡fiiiuuuuuuu!  
    A comienzos de los sesenta hizo con sus manos y con las manos de sus amigos en ´minga´ un techo en forma para tu cabeza y la de tus siete hermanos en La Gran Avenida, ya en el barrio obrero en Bello donde te levantabas, te duchabas, salías con el cabello húmedo, brillante, a la calle a tropezar con tu naciente vida. ¡Qué vida! De donde regresabas harto, hambriento. Con cara de dolor que era tu drama de haberte dado bofetadas con otras pieles. Otros huesos. Otras sangres.
   Muchos años cargó con su paga semanal en la textilera Fabricato comida para todos y ropa. Exclamaba: ¡Gracias a Dios! Salario que le alcanzó para instruirte con las Dominicas de La Presentación, con los de La Salle, que te acomodaron para la vida bien, mal. 
   Te llevó con tu madre a conocer el gran río Magdalena donde comiste por primera vez coporo o bocachico, pez originario de su cuenca, que atraviesa toda la geografía de Colombia. Río que hasta se ha tragado muchas de las palabras con las que has hecho memoria histórica colectiva y periodismo literario
        historias de vida de personas mayores víctimas del conflicto armado
              porque sabes que ha cargado bultos de campesinos arrojados, avistado cabezas de pescadores pendiendo de los puentes en sus 1540 kilómetros entre las cordilleras Oriental y Central de los Andes colombianos.
   Te regaló el primer pantalón largo jean de azul índigo de rebeldía, aunque no le alcanzó para regalarte el acordeón de la vitrina una Navidad y te corrige por lo mal hablado que eres.
    Te sirvió de aval en la biblioteca del pueblo donde conociste nombres de hadas, de seres mitológicos. De pájaros. Ríos. Ciudades. Aprendiste a conversar en tu mente con dos o tres escritores. A disfrutar la música de más allá del coro de la parroquia. A leer lo heroico del universo. A empezar a entender que apenas somos una sombra en el espacio. Biblioteca que demolieron, en cuya sala infantil te transportabas a otro país, como a Liliput 
     la nación isleña de Los viajes de Gulliver, de Swift
donde todo se ofrecía en miniatura: mesas, sillas para ´monstruos´ enanos,
ventanas diminutas, estanterías bajas, libros con incipientes portadas de cartón.
   Ese, mi padre Félix Antonio, que amó a mi madre Blanca Libia ya partida, como los padres de pacíficas virtudes y cruces a sus espaldas de múltiples colores, con cargas de eternidad que no se escriben, porque da miedo contar que cada uno poco reflejamos su luz en los propios y fraternos abismos del purgatorio.
    Es lo que me digo de él con sílabas de gratitud, sílabas de amor, sílabas de admiración para alumbrar su vida. Y nos veo expresándoselo en vivo, sin tapabocas, con palabras de ofrenda en sus noventa y cinco junios en Bello, luego de que pase esta ´borrasca´. Si pasa.